El conjunto de las Torres do Allo es un edificio repleto de secretos y misterios. A su valor arquitectónico hay que sumarle todos los detalles artísticos con los que están decoradas y que obligan a visitar este edificio con 500 años de historia. Escudos de armas, gárgolas, ménsulas, balcones, ventanas, arcos, saeteras, orlas, dinteles y muchos más detalles que le dan un valor añadido al ya de por sí imponente Pazo do Allo. Todos estos elementos son analizados pormenorizadamente en el libro de Sánchez García, Jesús Ángel «Torres do Allo: Arquitectura e Historia del primer pazo gallego», editado por la Deputación de A Coruña (2001).

ESCUDOS DE ARMAS

La fortaleza de los Altamira, señores de los Riobóo; dio paso, con la campaña de los Reyes Católicos para desmochar los castillos de Galicia, a las casas señoriales como Torres do Allo. No obstante, las reminiscencias militares se conservan en estas grandes casas señoriales como señala la inclusión de los escudos de armas en ambas torres. Estos altorrelieves en granito cumplían la función de demostrar el poderío de las familias propietarias del pazo a través de símbolos heráldicos perfectamente codificados. En la Torre Viexa encontramos un escudo de estas características que representa a los Figueroa, a los Vilardefrancos, a los Moscoso y a los Riobóo; cuyo blasón es un castillo con puerta de la que nace una zarza que luego sale por una ventana.

En el escudo de la Torre Sur o Nueba, casi doscientos anos posterior a la Torre Viexa, podemos observar la importante alianza que los Riobóo establecieron con la Casa de los Seixas. Así pues, aparecen en él el blasón de los Caamaño, el de los Lousada, el de los Seixas, representado por cinco palomas, y la estrella de Santiago que hace referencia al arzobispado compostelano, el cual participó activamente en las obras de su construcción, así como de la fachada. También encontramos otro escudo en el arco de una de las puertas, con emblema de los Caamaño o de los Leis, formado por cinco lanzas.

GÁRGOLAS

Son muchas las figuras que podemos descubrir en el alto del Pazo do Allo. De sus cornisas cuelgan representaciones pétreas con cuerpo y cabeza de perro. Destacan sobre todo las gárgolas situadas en la Torre Sur con figuras de dragones, y una, bastante compleja con una escultura humana subida al caño de desagüe.

OTRAS FIGURAS

Son de destacar también las ménsulas que sostienen el balcón de la Torre Sur. Muy similar en factura e intención a aquellas que encontramos en los balcones de la fachada del Hospital Real de Santiago de Compostela. En este caso podemos ver dos figuras zoomórficas, cuerpo y cabeza de un asno y un águila; y una figura femenina con diferentes adornos. En la Torre Norte encontramos gárgolas con figuras de aves su fachada lateral. Dentro del pazo descubriremos también una cabeza de oso tallada en un resalto situado en el salón principal.

VENTANAS

Las ventanas son elementos importantísimos en el Pazo do Allo. Las hay de varios tipos y funciones. Desde las saeteras defensivas, como la que tiene forma de cruz situada en la torre norte; hasta las elaboradas puertas-ventanas que rematan en un balcón barroco, en la torre sur. A pesar de que algunos investigadores consideran que, por su ornamentación, las ventanas del Allo son manuelinas; lo cierto es que pertenecen más bien al ya mencionado gótico-tardío o isabelino, tal y como defiende Sánchez García en su libro. Con una gran riqueza estilística y profusamente adornadas, estas ventanas son un auténtico espectáculo. Las orlas que enmarcan sus vanos, los propios escudos de armas que las coronan, y algunos remates de gran valor como la greca pétrea en el que se basa el logotipo de las Torres do Allo; son motivos suficientes para dedicarle parte del tiempo de nuestra visita a contemplar estos detalles excepcionales.

ARCOS

Son dignos de mención la variedad y factura de los arcos de puertas y ventanas de las Torres do Allo. En estas últimas encontramos excepcionales arcos mixtilíneos en la gran ventana de la torre norte; así como un precioso arco ajimezado en la ventana contigua. Son de destacar también las arcadas conopiales que presentan varias puertas del Pazo do Allo. Sobre todo el de la puerta principal, con la curiosidad de tener la piedra clave invertida, excepcional en la arquitectura castellana del siglo XV.