Situada a la izquierda del cuerpo central del Pazo do Allo está la Torre Sur o Torre Nueba. Aunque fue edificada casi doscientos años más tarde que la Torre Norte, entre 1669 y 1685, guarda una continuidad estilística con la primera. Se trata de una auténtica réplica de la torre norte que busca armar un conjunto simétrico y equilibrado formado por todo el pazo. Representa una excepcional sensibilidad de los propietarios y constituye uno de los ejemplos más antiguos y certeros de respeto al patrimonio en materia de restauración.

La Torre Sur fue ordenada construír por Gómez de Riobóo y Seixas como ampliación para su familia al experimentar una mejoría considerable en cuanto a su posición social a favor de la Casa de los Riobóo: «Hicimos el quarto y Torre nueba a la parte del Sur porque nos allábamos apretados de casa, que nos costó más de dos mil ducados, que uno y otro es de honrra y provecho para el Señor y poseedor de esta Casa del Allo». Su padre, Antonio Gómez de Riobóo se había casado con María de las Seixas y Lousada, heredera de la Casa de Cabana, uniendo así el patrimonio de las dos familias. Gracias a este resurgir económico, Antonio de Riobóo inició la restauración de la torre norte, que culminaría su hijo con la construcción de la segunda torre y el edificio central.

Torre Sur

El linaje de los Riobóo llega a ostentar con este enlace un estatus nobiliario. Ha tenido a partir de entonces una relación estrecha con los poderes religiosos de la época, ya que María de las Seixas era hermana del Arzobispo de Santiago, Francisco de las Seixas y Lousada. Este hecho es clave para comprender la excepcionalidad de que la fachada del Pazo do Allo tenga un estilo semejante a muchos edificios religiosos compostelanos, y en el escudo de esta torre aparezca la estrella de Compostela.

La Torre Nueba presenta una mayor altura que la norte. A pesar de que conserva el estilo tardo-gótico de la torre norte, incorpora a su valor arquitectónico elementos barrocos como molduras con motivos vegetales formando el marco de las ventanas y que servían para diferenciar gerárquicamente las dos plantas del edificio. En la ventana principal, presidida por el escudo de armas de las familias, nos encontramos un balcón con celosías sostenido por ménsulas zoomórficas (un asno y un águila) propias del estilo barroco. La torre sur está coronada por gárgolas de sensacional factura que recuerdan a los dragales que podemos ver en las calles de Santiago, concretamente en la Casa de las Pomas, la Casa de la Parra o la Casa del Cantón del Toural, ornamentadas todas por Diego de Romay. Esta última era propiedad también de Gómez de Riobóo que por aquel entonces ostentaba el cargo de Alguacil Mayor de Santiago de Compostela y de su arzobispado.